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Reputación online

Internet, y sobre todo las redes sociales, son hoy el pegamento que puede hacer fuerte una protesta cívica. En noviembre de 2011 el programa ‘La Noria’ de la cadena Telecinco se quedó sin anunciantes. Un año después Telecinco contraataca y se querella contra Pablo Herreros, el periodista y bloguero que consiguió que el programa desapareciera de la parrilla. Y una vez más la red ha reaccionado y pide a los anunciantes que retiren su publicidad de Telecinco. Del 21 al 25 de noviembre han secundado la propuesta casi 150.000 personas. Veremos qué pasa…

Todo comenzó un 30 de octubre de 2011. Pablo publicó 4 entradas en su blog y una presentación de 145 diapositivas explicando gráficamente los beneficios que la tv obtiene exhibiendo el crimen y la degradación moral. Esta presentación enlazaba a 111 tuits. La red hizo el resto: centenares de columnas de opinión en prensa y blogs, 127.000 tuits de usuarios, y miles de comentarios en Facebook y en blogs. Y tras la red la gente: miles de llamadas y 33.000 cartas pidiendo a los anunciantes de ‘La Noria’ que retiraran su publicidad. En dos semanas el programa se quedó sin anunciantes.

¿Qué ha pasado en todo esto? Por una parte una reclamación ética ha tenido éxito, ha sido un primer paso importante para que desaparezca le telebasura.  Por otro lado, las redes sociales han servido de ‘pegamento’ para aglutinar la demanda social, y consiguieron en dos semanas lo que no han conseguido en años las asociaciones de telespectadores. Las empresas se han dado cuenta de la importancia de la reputación online, de lo que se dice de uno en la red de redes. Creo que lo que hizo Pablo Herreros es un modelo de estrategia a través de las redes que merece ser analizado.